Es el Pasado que vuelve

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Con una mentira pretende robarme
uno de los momentos
más importantes de mi vida.

Cambiando la historia a su antojo,
para defenderse de la verdad
que lo persigue hace tiempo.

Qué harían ustedes ante un mentiroso?
Qué harían,
si conocieran su secreto?

Pues yo, lo revelaría.

Quien es cómplice del ladrón,
también puede ir preso.

 

Sinda Miranda

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100% sana de la sinusitis crónica

Sinda MirandaCansada de peregrinar por los médicos, a raíz de una sinusitis crónica que padecía desde el 2008; luego de 6 (seis) años decidí ocuparme personalmente de mi salud y probar de sanarme según mi intuición y lo que me decía el corazón.

La situación empeoró a principios del 2013, cuando en la salita del barrio me diagnosticaron pansinusitis y la otorrinolaringóloga que me atendía, en vez de alentarme con buenos consejos; me despachó con desprecio de su consultorio, indicándome la toma de más antibióticos, protectores de estómago, antialérgicos y gotas nasales con corticóides.

La RX que me habían hecho en ese momento, mostraba mi cráneo casi todo blanco (lleno de mucosidad, mire por dónde se mire).

Qué camino seguir para la sanación? Únicamente el del corazón.

Sabía que mi sinusitis estaba relacionada con una situación emocional sin resolver, que tenía su origen en el pasado.

Escucharme a mi misma no fue nada fácil, tuve que despedir de mi vida a mucha gente, cerrar todas las puertas (incluyendo la de mi mente) y recurrir a otras fuentes de sanación más naturales y antiguas para recuperar mi salud.

Hice una limpieza muy profunda de adentro hacia afuera.

Suspendí todas mis actividades artísticas y culturales. Puse fin a las relaciones con personas tóxicas. Me alejé de gente negativa, criticona y pesimista. Apagué la televisión para encenderla cada vez que quería ver programas que me hicieran reír con la alegría de un bebé.

Descansé las horas que necesitaba mi cuerpo para reponerse solo. Me ayudé mucho con Valeriana en comprimidos y tintura.

Para aumentar mis defensas, la naturaleza puso ante mí la Equinaccea. Así que 30 gotas diarias (sin mezclarla con el café porque pierde su efecto) consumí durante cierto tiempo, con el fin de fortalecer mi organismo y que él solito pudiera acceder a su propia farmacia interior  para sanarse.

Suspendí obviamente el café, el alcohol, la sal y las bebidas gaseosas.

Los lácteos los había eliminado de mi vida, cuando comencé con este problema. Dejé de consumirlos ante el primer síntoma y por consejo de un médico asturiano.

Cuando me sentí un poco fuerte, me animé a probar con la Medicina Tradicional China. Fue gracias a internet que llegué al sitio web de la Escuela Clínica Latinoamericana de Medicina Tradicional China, sede Mendoza; llamé por teléfono y solicité un turno con el terapeuta Luis Roux.

Durante varios meses él me ayudó a ocuparme de mi salud con acupuntura y muxibustión. También me dió una gran pauta para sanar la sinusitis: nada frío, todo caliente o en su temperatura natural.

A partir de ese momento desayunaba, almorzaba, merendaba y cenaba con líquidos calientes. Preferentemente tes durante el día, o sopas de verduras por la noche. Me acostumbré y me encantó.

Incorporé a mis desayunos los cereales sin azúcar y los frutos secos como las nueces, almendras y maní.

Reemplacé la azúcar morena por la miel.

Consumí caramelos de propóleo y eucalipto, cuando tenía tos, carraspera o me quedaba sin voz.

Además me masajeé los senos paranasales con algodón embebido en infusión caliente de jengibre. Me hice vapores de eucalipto, romero y pulmonaria 4 veces al día. Y las gotas nasales que me apliqué eran caseras, hechas por mí: con agua, sal y bicarbonato de sodio.

En la última sesión de acupuntura,  Luis Roux me sugirió que desarrollara alguna actividad física para que el proceso de recuperación continuara de forma natural sin detenerse.Sinda Miranda

Me apunté a Tai Chi y estuve practicándolo hasta mediados del año pasado, cuando por razones personales, debí dejar las clases y regresar a mi yoga casero simple: saludo al sol y algunas asanas fáciles para no perder el ritmo.

Tengo una pequeña huerta medicinal, a la que atiendo diariamente bajo el sol; y todos los días, destino 60 minutos de mi tiempo libre a la oración, meditación y canto de mantras.

Ah! y lo más importante: en el invierno siempre mantengo mi cabeza protegida con un gorrito de lana y mi nariz y mi boca cubiertas por un cuello polar o bufanda.  Más vale estar abrigada que caer en la cama como una piedra cae sobre el agua.

Hoy, después de haberme dedicado durante un año a mí misma, me han entregado una nueva RX donde se puede ver que mi cráneo está limpio y que me he curado al 100% de la pansinusitis que padecía.

Quiero agradecer a Luis Roux y al equipo de terapeutas que me atendieron en la Escuela de Medicina Tradicional China de Mendoza y a todos/as los/as amigos/as de mi círculo íntimo, que me acompañaron durante mi recuperación con su sabiduría, su buen hacer y su oración.

Namasté.

Awen Wu Wei So Ham.

Paz, Amor, Alegría y Gratitud por siempre.

Sinda

Cuidado con el fuego que no se ve…

Cuidado con los vendedores de humo. Aunque no veas su fuego, igual te puedes quemar.

Hace poco tuve un disgusto muy grande. Alguien en quien confiaba plenamente, me decepcionó.

Y eso me sucedió porque por defecto, tiendo a cometer siempre el mismo error: ignorar mi intuición y su mirada… Creer en la gente, creer en todo lo que me dice y en lo que aparenta ser. Creer en la promesa: “cuando me necesites estaré” sin llegar a contemplar la posibilidad de que ese instante nunca sucederá, porque cada día es distinto y a todos nos ocurren cosas que nos hacen cambiar de opinión a último momento.

Puse fin a esa amistad, sin entrar en ningún tipo de discusión, por no darle a ella la ocasión de que siguiera tirándome toda su basura encima. El cesto de reciclaje ecológico lo tenía en su casa, pero ella insistía en que fueran mis oídos.

Aléjate a tiempo de los/as aduladores/as con cabello gris y de los que sin llevar tu sangre, te hablen de hermandad. Aléjate si no quieres llorar.

Vínculo: amiga espiritual antes de convertirme en su empleada.

Situación: La había llamado para avisarle que iba a ausentarme del trabajo dos días, por cuestiones de salud (jamás había faltado a mi empleo “en negro amistoso” y siempre había llegado 20 minutos antes de mi horario de entrada  y algunas veces, me había ido entre 10 y 30 minutos después, de mi horario de salida). Le estaba avisando con 15 días de anticipación para que previera de reemplazarme ella misma o su hija, y me dijo que tenía prohibido faltar… junto con otra sarta de cosas que no vienen al caso, porque mientras yo hablaba de trabajo, ella había empezado a meterse con mi vida personal. (?)

Cuando se cansó de hablar, aproveché para despedirme con respeto y cerrar esa puerta para siempre.

Me llamó hermana y me pidió favores a los que confiando en su buena intención accedí. “Cuando me necesites estaré” dijo. Y luego, desapareció.

Quizás debería haberle gritado, puteado un poco y decirle todo lo que pensaba sobre su desempeño en el Jardín Maternal que dirige desde hace más de 25 años; pero me callé, porque no soy quien para juzgar; y lo que yo piense de los demás, es mi problema.

Así que finalicé mi vínculo laboral y el de “hermana”, tantas veces proclamado por ella cuando necesitaba algo o era sorprendida con un regalo inesperado.

Ella está convencida de que ha obrado correctamente al negarme esos dos días para ir al médico. Gracias! Gracias! Gracias! por haberte opuesto a mi “derecho” y porque tu actitud me ha llevado a comprender una vez más, que mi salud, es lo más importante.

Gracias por haberme movilizado tanto!

Ella dice que soy muy débil, que carezco de vocación y que va delante de mí. ¡Me alegra muchísimo que me veas tan diferente a vos y que te des cuenta, de que camino más despacio! Por supuesto que no tengo tu misma vocación, yo solo sé quemar inciensos y encender la mecha de las velas, antes de meditar. También enciendo otros fuegos, pero de ellos hablo en otro sitio.

Gracias por todo lo bueno y lo malo que aprendí a tu lado! Has sido una gran maestra!

Y por todo el dolor que me causaste, te perdono. Y por todo lo negativo que generé en vos; te pido perdón. 

Disculpame por haberte echo sentir así.

Paz, Amor, Alegría y Gratitud infinitas!  

Se Feliz por favor, así también puedo serlo yo.

Rezaré por las dos.