Al que no me acepta como soy, le digo adiós

De mis 44 años, fueron suficientes los últimos 40, para dar explicaciones y justificar mi manera de ser.

Les puedo asegurar que ha sido agotador y devastador. Mi cuerpo aún lo está pagando. Eso de tener que estar defendiéndome siempre… no se lo deseo a nadie.

Que cómo soy? Soy…

Como cualquier escritor/a que necesita estar solo/a para entregarse a sus obras.
Como cualquier persona que ama la naturaleza y todo lo que habita en ella.
Como cualquier mujer que ha aceptado que nunca podrá tener hijos.
Como cualquier alma creativa que trabaja constantemente para hacer sus sueños realidad.
Como cualquier ser que ha nacido con el don de ver y conversar con los espíritus.
Como cualquier individuo que ha elegido la vía espiritual, sabiendo que en dicho camino hay mucho silencio y soledad.

Al que hasta hoy, no me aceptó como soy, le digo ADIÓS.

ADIÓS a los maltratadores de pensamiento, palabra, obra y omisión… Gracias por todo lo que me dieron, pues me permitió crecer y me fortaleció.

Gracias por los desafíos que me pusieron, las cosas que me ocultaron y por usarme de espejo.

Les notifico por este medio que nuestro contrato ha finalizado.

Prescindo definitivamente de sus servicios.

Ahora me espera un largo camino.

Debo reanudar mi marcha, para aprender de otros maestros.

ADIÓS a los que me siguen juzgando porque me hago cargo de mi vida, sin pedirles ayuda.
ADIÓS a los que desatienden a su propia familia, para perder tiempo en suponer, cómo es mi existencia lejos de ellos.
ADIÓS a los que desconfían de mí, sin haberles dado jamás una sola razón para hacerlo.
ADIÓS a los que siempre se creen con derecho a opinar sobre cualquier tema; y cuando intento contribuir en la charla con mis ideas, me regalan su desprecio.
ADIÓS a los que recargan sus baterías energéticas automáticamente, cuando se enteran que me duele el estómago o el corazón.
ADIÓS a los que me ponen de protagonista en historias que jamás sucedieron.
ADIÓS a los que confunden sus mentiras con mis verdades.
ADIÓS a los que me dicen “Te quiero, pero”.
ADIÓS a los que me olvidan e inventan recuerdos.
ADIÓS a los que hacen llorar a mi madre.
ADIÓS a los que se jactan de hacer el bien sin hacerlo.
ADIÓS a los que me juzgan por la ropa que visto y las zapatillas que llevo.
ADIÓS a los que dicen que “huyo” cuando he vuelto…

Me cansé de explicarles que eso de HUIR, es para los miedosos, para los que se han portado mal, ocultan algo, temen a los aviones o a los espíritus.

Simplemente “sigo mi camino”.

Sipi gopo mipi capamipinopo.

I follow my way.

Eu sigo o meu caminho.

Je suis mon chemin.

Io seguo la mia strada.

Capisci o non capisci?

Tan fuerte ha sido su deseo de que yo huya de verdad, que a lo mejor el universo le compensa, aplicando la ley de atracción y simulando las condiciones necesarias, para que sienta que no estoy… ni me hace falta.

Sinda

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