Viviendo el Presente

Hace poco mi camino se cruzó con el de una mujer que vivió en Alicante durante dos años. Ambas nos encontramos en el registro civil de mi municipio, haciendo la cola, para averiguar sobre trámites distintos.

Cuando la espera se hace larga, suelen acercarse vendedores de café y tortitas calientes, para apacentar a los desesperados; pero no fue nuestro caso, estábamos muy tranquilas y en calidad de observadoras.

La situación de una niña que se había arrodillado en el suelo, para apoyar su taza de café con leche sobre el único asiento libre y sucio que había, nos invitó a las dos a intercambiar opiniones sobre lo que estábamos mirando.

De un tema nos fuimos a otro, tanto ella como yo compartíamos el mismo problema de salud, así que estuvimos dándonos mutuamente consejos para poder estar mejor; luego viajamos con nuestras palabras a Asturias y a Alicante, y sus inmensos y surtidos supermercados… y regresamos a Mendoza después de un viaje imaginario inolvidable que habrá durado 40 minutos.

La charla finalizó cuando le tocó a ella, acercarse al mostrador para realizar su consulta. Estaba delante de mí. Y como suele pasarme en estos casos… ninguna le dijo a la otra su nombre, ni le ofreció su número de teléfono, ni se comprometió a continuar con la amistad.

Fue ese momento, único e intenso, por las experiencias compartidas; y por lo que representó para ambas.

Ya me ha pasado antes algo así, en Asturias. Aquí les dejo el enlace, por si también quieren leerlo.

Paz, Amor, Alegría y Gratitud!

Sinda Miranda

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